El desafío de mantener una reputación en Internet

Muy buena nota que saque del diario La Nacion online.

El prestigio siempre ha sido algo de lo que preocuparse. Construir una identidad era tarea de una vida, incluso de varias. En tiempos medievales bastaba echar una ojeada al escudo de armas, que garantizaba el buen nombre del portador. Yelmos y flores de lis fueron sustituidos por los contactos, gente importante que respaldaba la propia fama.

Hoy, Internet se ha apropiado de las herramientas para labrarse una buena reputación. Ni cartas de recomendación ni blasones familiares. El linaje ha sido sustituido por el historial de Google.

La notoriedad nunca fue tan democrática como ahora. Cualquiera puede acceder a la Red y defenderse en ella sin dinero ni intermediarios. Sólo méritos y un público casi ilimitado. Pero al igual que en la Edad Media, bullen los rumores que se extienden como la pólvora y que, también de manera democrática, salpican las reputaciones.

“Antes, si crecías en un pueblo, sabías quién era hijo de quién y, si te metías en líos, todos se enteraban. Ahora, ese pueblo es Facebook o Twitter. Si cometes un error, todos lo saben”. Andy Beal es uno de los mayores expertos mundiales en reputación online y ha asesorado, entre otros, a Microsoft y Motorola. Asegura que los jefes consultan Google y Facebook para saber más sobre sus empleados: “Al menos una vez al año, supervisarán tu actividad online para encontrar algo que pueda hacerte prescindible. Muchos mánager se hacen amigos tuyos en las redes sociales para vigilarte”.

Beal es el creador de Trackur, un programa que busca identidades en Internet para averiguar lo que se está diciendo de ellas. Es una iniciativa semejante a la de Twinfluence , web que utiliza Twitter (portal donde se pueden publicar comentarios de hasta 140 caracteres) para determinar la popularidad de cada usuario, a cuánta gente llegan sus mensajes.

Medir la reputación y mejorarla es tarea de profesionales. En España, despuntan las primeras consultoras especializadas. Estudian la presencia en Internet de la empresa, institución o particular que les contrata y generan contenido positivo sobre ellas (texto, fotos y vídeos sobre lo que hacen y dicen, cuanto más, mejor). Si el daño ya está hecho, solicitan a blogs, foros y webs que retiren los comentarios injuriosos sobre sus clientes.

En Overalia, trabajan sobre todo con pymes. “Las empresas son conscientes de que Google les afecta. Cuando encuentran informaciones sobre ellos creadas por otros, se preocupan”, explica Victor Puig, director de contenidos, que ofrece el siguiente ejemplo: “Un señor llega a una compañía y su mala gestión la lleva a la quiebra. La gente le critica en la Red. Si intenta crear otra empresa, tendrá problemas. Al buscarle en Google, su perfil arrastrará esas críticas”.

Esto se conoce como “crisis de marca”, y es la especialidad de la consultora Customer Hunt. Oriol Gifra, su director, ha trabajado con cantantes, políticos y también con un empresario que perdía hasta 100.000 euros a la semana por un solo insulto anónimo en un foro: “Los proveedores anulaban pedidos, el banco le negaba la ampliación de la póliza de seguros e incluso le costaba que alguien se presentara para una entrevista de trabajo”.

¿Existen quitamanchas? “El 90% de las ofensas vienen de los foros. Les pedimos que retiren los comentarios. Muchos se niegan, alegando que no están obligados. Por eso, no prometemos nada. A corto plazo, es muy difícil solucionar algo. Hay clientes que se creen que esto es apretar un botón y ya está”, asegura Gifra.

Se puede gestionar la reputación en Internet sin recurrir a expertos. Para hacerlo hay que sumergirse en un sinfín de webs en las que se pone nota a compañeros de trabajo, amigos y hasta a completos desconocidos. Todavía en pruebas, Unvarnished (“sin barniz”, en español) permite publicar comentarios sobre jefes y colegas de manera anónima. Se puntúan las diferentes aptitudes (productividad, sociabilidad…) y se ofrece una valoración general (de una a cinco estrellas). Después, se escribe a voluntad: “Nunca consiguió hacer nada, y desperdició sus años en la empresa”. Es uno de los comentarios que pueden leerse en el perfil de un directivo de Google. Es imposible saber quién fue el rencoroso autor y tampoco puede borrarse.

Esta oportunidad para vengarse ha llevado a The New York Times a calificar a Unvarnished como “la pared de un baño en el que todo el mundo puede entrar”. Sin embargo, casi todas las pintadas son positivas. En muchas ocasiones, los que son amigos en Facebook se valoran mutuamente con la máxima puntuación, en una complicidad interesada. Peter Kazanjy, fundador de Unvarnished, explica que la mejor manera de controlar tu reputación es conectar con los demás: “Pedir a personas que te conocen que escriban sobre ti. Agradecer esos mensajes, matizarlos o incluso desmentirlos”. Es posible replicar a una crítica y ofrecer argumentos que cuestionen su veracidad, así como invitar a otros compañeros para que te defiendan.

No en todas las webs hay tanto control. Formspring y Jerk se centran en la reputación personal y apuestan porque el círculo de confianza del usuario entre a valorar sus aspectos más íntimos. Preguntas como: “¿Es Mary sensible, es leal, está enamorada?”. Abundan las obscenidades y las salidas de tono, también los perfiles falsos, como uno sobre el Papa. El vertedero de la reputación se encuentra en Jerk, donde existe un top 100 de “estúpidos”. Gente real que es duramente insultada, a menudo por desconocidos. Hay una sección de pujas en la que se ofrece dinero para que alguien resulte elegido “estúpido del día” (también hay del mes y del año). El que paga más, decide quién será humillado en la plaza pública.

El escarnio de la reputación existe, pero también su monetarización. En The Whuffie Bank quieren sustituir el dólar por el whuffie, una forma de pago virtual. Miden el prestigio basándose en la influencia que tienen los usuarios a través de su cuenta de Twitter, y en breve esperan dar el salto a Facebook. No intentan responder a “quién tiene más reputación que quién”, sino determinar la especialización de cada uno. Si alguien demuestra que es un líder de opinión en un tema, le otorgan el título y una buena cantidad de moneda virtual. ¿Para qué sirve? “El día de mañana podrás saber qué 10 personas saben más de fútbol en tu ciudad o quién sabe más de Los Simpson en tu barrio. Si alguien tiene muchos whuffies en Barcelona sobre Messi, podrá canjear su moneda por un descuento en Adidas”, afirma Santiago Siri , uno de los fundadores. ¿El resultado? Una economía de reputación con forma de sofocracia o gobierno de sabios a la que todo el mundo tenga acceso. “Una que cumpla la máxima de Marx: de cada uno según sus capacidades, a cada uno de acuerdo con sus necesidades”.

Existe también una versión ONG, promovida por Amnistía Internacional. Tyrannybook es un Facebook para criticar a “los líderes que no respetan los derechos humanos”. Los amigos se llaman “aliados” y se unen en grupos como “los 20 peores dictadores que siguen con vida”, en una clasificación encabezada por el norcoreano Kim Jong-il y en la que aparecen también Ahmadineyad (Irán) o Hu Jintao, presidente de China.

Eduardo Press, psicólogo especializado en conflictos laborales, recomienda separar la herramienta del uso que se hace de ella (“con un martillo puedo clavar un clavo o romperte la cabeza”), pero se centra en los riesgos: “Al carecer de reglas, todo queda ligado a la responsabilidad, que se diluye con el anonimato. El riesgo es el linchamiento. Destruir una reputación siempre es más fácil y lleva menos tiempo que construirla”.

La mayoría de los expertos minimizan los riesgos y se sienten molestos por la distorsión mediática: “El miedo vende”, dice Neus Arqués, de la consultora Manfatta. “Antes, para llegar a grandes audiencias, hacía falta dinero para pagar a un responsable de comunicación. Ahora, cualquiera, incluso un autónomo, puede llegar más allá de su barrio”.

No todos los rumores son infundados. “Hay gente que merece su mala fama”, afirma Victor Puig, de Overalia. Pero incluso estos, señala Oriol Gifra, de Customer Hunt, tienen derecho a limpiar su reputación: “Esto es como si van a un abogado: yo les defenderé, sean inocentes o no”.

¿Cómo hacer para no perder el buen nombre en el lodazal de insultos anónimos que puede ser la Red? Jeremiah Owyang se presenta como “estratega web” y es columnista de Forbes: “Debes apropiarte de tu nombre en Internet antes de que otro lo haga”. Blindarse ante posibles ataques, tal y como hace la Casa del Rey, que ha ido comprando y cerrando los dominios web con el nombre de los hijos del Príncipe y las Infantas a medida que estos nacían. Pero ni siquiera esto es suficiente. La mujer del hombre más poderoso del planeta, Michelle Obama, tuvo que soportar hace meses cómo una foto suya se asociaba en Google a la palabra monkey (mono) y a un montaje fotográfico de un simio con su rostro.

En el medievo, bastaba una mala salida al campo de batalla para perder la vida. Si el caballero no había dejado descendencia, desaparecía su nombre. Hoy, quien deja huella en Internet lo hace para siempre. Borrarse de las redes sociales no garantiza nada, la información sigue ahí. ¿Hay esperanza si la losa de la reputación resulta demasiado pesada? En la web Seppukoo (cuyo nombre hace referencia a una modalidad de haraquiri) ofrecen suicidios virtuales gratuitos. Un clic y el perfil de Facebook se convierte en un epitafio. Pero también después de muerto, los demás opinarán sobre el difunto y dejarán sus condolencias. En este cementerio ya hay 20.000 lápidas.

Los autores de esta nota son:

Miguel Calzada / Santiago Gimeno
Diario El País

Proyectos Multimillonarios … que podrían seguir viviendo.

El domingo leyendo el suplemento de economía del diario “La Nación”, leí la nota “Proyectos multimillonarios que quedaron en el camino“.

El articulo planteaba los diferentes Strat-ups que fracasaron por diferentes motivos.

“Existen tres tipos de modelos de negocios. Los que, desde el inicio, están destinados a morir y se inflaron por la codicia de los banqueros. Aquellos que eran buenas ideas y no terminaron de funcionar por una mala gestión o porque no apostaron por la innovación tecnológica. Y por último, esos que aún hoy son un éxito”, explicó un especialista en el rubro que prefirió el anonimato.

Creo que dentro de este análisis, falta una categoría importante y es que algunos proyectos, no llegaron a ser un éxito, debido a que dichos proyectos estaban orientados a usuarios que no tenían la suficiente confianza en Internet como un medio valido para hacer lo que hasta hoy hacían por los medios tradicionales.

Un ejemplo claro es Casamientosonline.com. El sitio, en el cual tuve la oportunidad de trabajar, es un claro ejemplo de como un sitio creado antes de la explosión de la burbuja de las “Punto Com” (1999), pudo, gracias a un cambio importante desde el punto de vista comercial y de procesos de negocios, transformarse en la principal fuente de consultas en su rubro.

Casamientosonline renació al rededor del 2007, y esto estuvo impulsado gracias al crecimiento de Internet, en valores absoluto de la población que se conecta a Internet desde 1999 hasta 2009. Pero fundamentalmente, se impulso gracias a la actualización de nuevas tecnologías aplicadas  al usuario. Este es un factor que los medios tradicionales (revistas del medio, programas de televisión, etc), no pueden impulsar muy fácilmente o a un bajo costo.

Creo que esta es la principal razón por la cual MUCHAS empresas dejaron de existir, no creo que solo haya sido un mal manejo de la dirección sino que, en muchos casos estuvo adelantado al momento de uso. No dudo que hoy Patagon.com podría sin problema ser un éxito, siempre y cuando brinde algo mas, en cuanto a tecnología, que los sitio que hoy existen sobre el tema.

Un claro dato estadístico es el siguiente:

Usuarios Internet en America del Sur


Usuarios,
año 2000
Usuarios,Dato mas reciente Penetracion
( % Poblacion)
Crecimiento
(2000-2009)
% de
Usuarios
Argentina 2,500,000 20,000,000 48.9 % 700.0 % 14.7 %

Noten que el crecimiento de usuario desde 2000 a 2009 es de un 700 % lo que produce un crecimiento de masa critica de usuarios que pueden usar nuestros sitios.

Espero que se haya entendido mi punto de vista.

Salu2

Agustín

En el marketing online las emociones es lo que vende

Excelente post de Lina María Ceballos para Pulso Social

Si lo que se quieres  es vender una idea, una ideología o una marca,  lo mejor es utilizar las emociones. Lo puedes comprobar  en cualquier ámbito de  la vida, ya sea en la política, en  la televisión, en el cine o en Internet. De ahí que si trabajas en este último escenario, como mínimo, debes saber que  existen una relación directamente proporcional  entre las emociones y el éxito que puede llegar a tener un emprendimiento web.

Lo he notado en varias ocasiones, especialmente en América Latina, incluso lo he hablado con otras personas,  y la conclusión es que no  basta con tener un buen producto o servicio  web, sino que también hay que saber cómo venderlo.  La anterior es una de las razones para que algunas  startups  latinoamericanas no pasen de un mediano éxito  y, por lo tanto, no consigan la visibilidad anhelada.

En este sentido, entra la necesidad de tener una o más  persona dedicadas al marketing online, quienes han de encargarse de que una marca llegue a tener una reputación digital y una activa comunicación en la red a través de redes sociales,  microbloggings y blogs.  Con ello, evitando las malas prácticas comunes en las empresas tradicionales, se consigue, entre otras cosas, credibilidad, fidelidad, influencia, reputación, posicionamiento, recordación, seguimiento y  participación. Características nada despreciables tanto para los pequeños como para los grandes emprendimientos web.

Debido a la vasta competencia que existe y al hecho de que no todos pueden tener un pedazo importante de la torta que representa la audiencia en Internet, cada emprendimiento web debe jugársela toda y arriesgarse a ganar o a perder. Hago la aclaración de que me refiero a los emprendimientos que tienen como prioridad la rentabilidad.

A vender emociones

Volviendo al tema de las emociones, considero que el secreto está en tocar  la parte sensible de tus posibles clientes y hacerlos parte de tu emprendimiento. Para ello tienes de tu lado la capacidad de contar historias. Ya lo decía hace mucho tiempo en un post titulado Las marcas están hechas de personas, “hoy quiero hablar de las marcas y la importancia que juegan las personas en el fortalecimiento o fracaso de éstas. Lo primero que hay que tener claro, es que éstas al final terminan siendo mucho más importante que el famoso made in y  que las cualidades del servicio o producto que se quiera vender”.

Para completar lo anterior, me basaré en la entrevista que Marc Cortés hace algunos días le realizó a Seth Godin, “uno de los bloggers con mayor éxito del mundo, emprendedor y autor de 12 bestsellers internacionales. Su último libro se llama Tribus. Recientemente ha fundado la comunidad squidoo.com”.

En ésta Seth afirmó:

  • No sé puede crear un liderazgo de forma artificial: “La idea de la artificial es muy difícil de hacer, porque es muy fácil para la gente de detectar cuando se falta a la verdad”.
  • Los líderes no siempre son personas sino también marcas:“En Estados Unidos, Harley Davidson es una tribu. Y es una marca, no una persona. Después de Steve Jobs, Apple continuará. Coca Cola, por otro lado, no es una tribu. Es simplemente una bebida”.
  • El primer fans se crea cuando una  persona se emociona: “Se crea un movimiento, o arte, o una idea, algunas personas están ansiosas de escuchar lo que es. No será necesaria buscarlas. Pero si las primeras no se emocionan, deberá volver a examinar su historia antes de volver a buscar gente a la que contarle la historia.
  • No obligar a la gente, sino darle lo que quiere seguir: “Creo que las marcas deben dejar de pensar en la TV y empezar a construir los productos y las historias que la gente quiere seguir, no las cosas a las que se ven obligados”.
  • Las marcas han de apostarle a las emociones: “Emoción, todo el tiempo. La racionalidad en sí misma no funciona”.
  • El marketing  es la verdad que hay en cada historia: “Marketing es el acto de decir la verdad que hace que se propaguen historias, historias que cambian la mente, las historias que, en última instancia conducen a la acción o al comercio. Eso es lo que hacemos”.
  • El producto o el servicio no es el mensaje: “No, la forma en la que haces sentir a la gente es el mensaje”
  • El marketing más allá de lo ordinario: “Si el marketing es el acto de diffusion de historias reales, una idea ordinaria no es suficiente”.
  • Primero que te conozcan pocos pero bien: “Debes ser bien conocido por unos pocos antes que puedas ser conocido por las masas”.
  • No hay que tener miedo de dar mucho: “Esta es la menor de sus preocupaciones. Si eres aburrido, no tienes nada. Si eres notable, lo que tienes es superior. ¿Qué prefieres?”.En pocas palabras para vender desde las emociones es necesario contar historias, arriesgarse, hacerse conocer poco a poco, darle a las personas algo con  lo que se sientan identificadas, ser sinceros y dejar la artificialidad en otra parte.
  • La Generación Yo S.L

    Gran articulo de PulsoSocial:

    Así definió la consultora Best Relations, al grupo generacional conformado por personas entre 18 y 30 años,  para quienes es imprescindible revisar diariamente su perfil online en redes sociales como Orkut, Sonico, Facebook, MySpace, Twitter, Tuenti, entre otras.

    Tomo presentado este término, que hace referencia a Generación Yo S.L (Sociedad limitada), para hablar de este tipo de usuarios que conozco bastante bien porque pertenezco a estos. Y, a pesar de que la muestra se realizó solo en jóvenes españoles, no es un obstáculo para utilizarla a nivel general, ya que por la globalización y la Web 2.0 los patrones de conducta en Internet suelen ser bastante similares.

    Hablamos entonces de un grupo que posee características como el querer rentabilizar  su talento físico, como sucede en Fotolog, y/o  sus capacidades mentales. De ahí que siempre estén buscando promocionarse y día a día  luchan por crear una sólida  identidad en la Web.

    Lo anterior implica un esfuerzo bastante grande que parecen disfrutar, debido a que les ofrece alimento para su ego, la posibilidad de conocer otras personas y expandir sus miras, no peder contactos con amigos y familiares a pesar de la distancia, y lo más importante es que les evita aburrirse. Obviamente los anteriores beneficios son relativos y dependen de cada persona, pero se refieren a una tendencia común.

    En el estudio de Best Relations se definió algunos usuarios típicos dentro de las redes sociales, teniendo en cuenta la forma en que se relacionan y se comportan. A esta lista les he añadido las siguientes definiciones:

    • Los famosos: Personas que tienen mucho reconocimiento y fama a nivel nacional o internacional. Generalmente tienen un amplio grupo de fans en estas redes.
    • Los líderes: Usuarios que viven conectados  casi todo el día en varias redes sociales. Comúnmente, además de su perfil online, cuentan con espacios como blogs y cuentan con bastante seguidores en Twitter.
    • Los artistas: En este grupo he encontrado fotógrafos, dibujantes, grupos musicales, escritores y otros, que utilizan las herramientas Web 2.0 para promocionar su obra con la esperanza de rentabilizar su talento.
    • Las mariposas sociales: El principal objetivo es interactuar y conocer personas con fines afectivos-sexuales. En este sentido es común el flirteo por medio de mensajes e iconos gestuales.
    • Los reporteros o bloggers: Son los que están en la Web para encontrar reconocimiento social, desean ser escuchados y están seguros de que tienen algo por decir. Incluso algunos de estos creen que desde su quehacer pueden cambiar el mundo.
    • Los viajeros: Buscan contactos, lugares para visitar y cuentan su experiencia a través de fotografías.
    • Los desconfiados: Son perfiles pocos activos y con un grupo  de pequeños de amigos.
    • Los mirones: Crean un perfil para mirar las  fotografías y noticias de otros usuarios.

    Otras edades

    El análisis de Best Relations, que fue  arrojado por un  estudio sobre Redes Sociales 09, se debe completar con un informe elaborado por el Pew Internet & American Life a finales del año pasado. En éste se dice que aumentó  la penetración de adultos, entre los 18 y los 24 años,  en las redes sociales, pasando de un 8 por ciento en 2005 a un 35 por ciento.

    Contrario a lo que se puede pensarse, debido a que  las campañas de las redes sociales se dirigen especialmente a los niños y adolescentes, el conjunto de  adultos jóvenes hoy en día forman un perfil mayoritario con 75 por ciento.  Un volumen bastante considerable, que continúa creciendo.

    Por otro lado, un 7 por ciento de los usuarios son mayores de 65 años, porcentaje que se ve reflejado en el hecho de que ahora es más normal tener como contactos a padres, tíos e inclusos abuelos; quienes, en su mayoría,  crearon su propio perfil por la influencia de sus hijos y por lo general continúan acompañados en  su camino 2.0. Siendo esto una muestra de alfabetización digital al estilo hogareña.

    Por último, es importante mencionar que cada grupo generacional tiene su propio patrón de comportamiento,  que obedece a su percepción del mundo. Por ejemplo, los  jóvenes son muchos más activos publicando fotografías, comentando y estando al día en las noticias que generan cada uno de sus conocidos. Mientras que los adultos mayores conservan la desconfianza y prefieren relacionarse un poco menos.

    Fuente: Pulsosocial de 

    Estadísticas sobre el uso de Internet entre los niños

    A algunos les parecerá irrelevante, pero creo que es muy importante saber que estan haciendo los futuros usuarios:

    Una investigación indica que los niños pasan cada vez más tiempo frente a la televisión, el ordenador o las videoconsolas, llegando a estar cerca de seis horas diaria frente a una pantalla.

    Los autores de la investigación afirman que la actividad Web está originando barreras entre padres e hijos, mientras un tercio de los jóvenes insisten en que no pueden vivir sin su ordenador.

    Según el estudio realizado con niños de 5 a 16 años, desde los siete años, los niños construyen centros multimedia en sus habitaciones que constan de videoconsolas, acceso a Internet y reproductores MP3, con los que se despiertan por la mañana y se duermen por la noche. Las chicas, sobre todo, suelen chatear en línea con sus amigos por las noches y el 38% se lleva la consola para cama en lugar de un libro.

    Algunos padres que no han permitido a sus hijos tener una televisión en la habitación por miedo a que la vieran demasiado tiempo, sí han justificado el acceso a Internet basándose en que les ayuda en los deberes. Pero los últimos datos de la agencia de investigación de mercados ChildWise ha descubierto que los niños y jóvenes tienden a utilizar Internet para socializarse en lugar de para hacer sus deberes. El 30% afirma tener un blog y el 62% tiene un perfil en alguna red social.

    El informe está basado en una encuesta anual (que ya es el 15avo año que se realiza) de 1.800 niños de 92 escuelas de todo el país.

    Según la investigación, el tiempo que pasan frente a la pantalla ha pasado a ser algo tan presente en las vidas de los niños de 5 a 16 años de edad que éstos han llegado a gestionar su tiempo libre con gran habilidad, haciendo malabarismos con la tecnología para destinar una media de seis horas diarias a ver la televisión, jugar a videojuegos y navegar por la Red.

    En cambio, la lectura de libros está perdiendo adeptos; un 84% de los jóvenes afirmaron leer por placer en el 2006, un 80% en el 2007 y un 74% este año.
    Para costear sus hábitos, las cantidades de dinero que les dan sus padres y abuelos se vuelven cada vez más lucrativas, llegando en algunos casos a reemplazar totalmente a la habitual paga semanal. Dos tercios de los niños afirmaron haber recibido dinero de algún miembro de la familia en la semana previa a la encuesta (un dinero que no esperan devolver).

    Los niños que utilizan Internet pasan una media de 1,7 horas al día en línea, pero uno de cada seis pasa más de 3 horas diarias en Internet, además de las 1,5 horas que pasan jugando a las consolas. Y todavía tienen tiempo para otras 2,7 horas de televisión, aunque el informe indica que tienden a la multitarea, realizando estas actividades de forma simultánea.

    Uno de cada tres afirma que el ordenador es la única cosa sin la que no podría vivir, en comparación con la cifra en declive de los que nombran la televisión (uno de cada cinco).

    Los jóvenes utilizan Internet menos en las escuelas, frustrados por la lentitud del acceso a Internet y las restricciones colocadas para evitar que accedan a materiales inapropiados. Las chicas están alcanzando a los chicos en cuanto al uso de las videoconsolas.

    Según Rosemary Duff, directora de la investigación de ChildWise: “Internet ha avanzado a un nivel totalmente nuevo. Los niños continúan viendo la misma cantidad de televisión, pero ha habido un cambio en el modo en que se comunican y obtienen la información”.

    “Es evidente que muchos niños son buenos comunicadores, pero no de un modo convencional; no leen y dependen de los correctores ortográficos”, señaló Duff. “Son la generación que está abandonando el papel, y su integración total de la tecnología y el modo en el que pasan de una a otra es imperceptible. Estarán navegando por la Red, hablando con un amigo y descargando una canción simultáneamente”.

    “Es complicado, para las generaciones anteriores, entender lo que pasa con sus hijos porque éstos se comunican de un modo totalmente distinto”, añadió.

    • De 5 a 8 años: un cuarto de los niños de 5 años tienen Internet en su habitación y uno de cada tres de 8 años tiene teléfono móvil.
    • De 9 a 12 años: al acabar la escuela primaria, dos de cada cinco tienen Internet en su habitación; aunque cuatro de cada cinco todavía leen por placer.
    • De 13 a 16 años: alrededor de la mitad tienen acceso a Internet y pasan 2,2 horas diarias en sitios como YouTube, Bebo y MySpace; casi todos tienen su propio teléfono.

    Fuente: The Guardian Media

    Radiografía del internauta argentino

    El motor de internet son los porcentajes. Números sin cara ni cuerpo que la fotografían casi espontáneamente para definir su topografía, sus contornos y los perfiles de aquellos que habitan este ecosistema artificial cada vez más expansivo. En el caso del internauta argentino promedio, sus costumbres ya fueron reveladas: tiene entre 18 y 29 años, se conecta con banda ancha principalmente desde su casa, utiliza la red más que nada para realizar búsquedas de información local, no tiene miedo de ingresar online la clave de su tarjeta de crédito y es más consumidor que productor de contenido multimedia. Así, al menos, lo sugiere una encuesta realizada por la firma Pyramid Research y difundida por su contratador, Google Argentina.

    Un dato no destacado por el gran oráculo de la red, pero importante, es que la consultora fundada en 1986 realizó sus proyecciones y su disección de los gustos del navegante argentino luego de entrevistar telefónicamente a 307 personas: una muestra reducida.

    El 38% de los sondeados tenía entre 18 y 29 años, el secundario completo y se describía como perteneciente a la clase media. 

    A diferencia del resto de América Latina, donde los internautas se conectan en su trabajo (o sea, entre los horarios de 9 a 18), los argentinos lo hacen predominantemente desde su hogar por medio de banda ancha (el 85%), que cuenta con un crecimiento anual del 54% de usuarios.

    O sea, lo que se dice una vida online. “Internet se convirtió en el prime time. Hay consumo en cualquier momento. La conexión a internet es el principal medio”, señaló el encargado de echar a rodar los datos duros, Gonzalo Alonso, gerente general de Google Latinoamérica.

    Entre millones de webs, el principal uso que se le da a la red es búsqueda de información local (88%), entretenimiento (43%), educación (31%) y actividades relacionadas con el trabajo (17%). 

    Predomina el uso de computadoras de escritorio por sobre las laptops y los dispositivos móviles, y a la hora de sacarle el jugo a la red se empieza primero por el webmail (90%), mensajería instantánea (66%) y chat (33%)
    Igualmente, internet es vista como un gran fuente para bajar cosas: música (88%), videos cortos (57%), películas y series (57%). “Los latinoamericanos somos buenos bajando videos pero malos subiendo. Quizás porque no están difundidos los medios para hacerlo –dijo Alonso–. Somos audiencia, no productores como en Europa, donde el tema está más balanceado.”

    El comercio electrónico (que ronda los mil millones de dólares), en cambio, es propio de los que superan los 30 años: los que eligen la web como supermercado operan desde su hogar, el 90% planea gastar más o igual cantidad en el futuro, y principalmente compran productos electrónicos (47%), ropa (42%) y computadoras (21%). Los incentivan los precios bajos y los impuestos reducidos, pero los desaceleran los altos costos de envío y la falta de acceso a tarjetas de crédito o débito.

    Y el tiempo les sobra.

    OPINIÓN

    Sobredosis de elección
    Federico Kukso

    Multiplicadora de porcentajes vacíos, idolatrada por gerentes high-tech que ven en ella el espejo de todo lo bueno, internet más que nada es una trampa de libertad que no se piensa. Cada vez que uno enciende la computadora, le da doble click al ícono de la conexión a banda ancha (que exilió para siempre el chirrido casi afectivo del dial-up) y al abrir el navegador invade siempre el mismo frenesí: como en casi ninguna otra instancia de la vida, uno tiene allí, enfrente suyo, la ilusión, y sólo eso, de poder hacer lo que quiera. Comprar un osito panda en un sitio japonés, chatear con una mongolesa que se hace llamar Charlotte, hablar vía webcam con el vecino y pedirle azúcar.

    Todo, aparentemente, está ahí, a un clic de distancia. Sin embargo, pasan los minutos y la adrenalina cae en picada. La angustia y la desesperación, potenciadas por no saber cómo y no saber qué –¿y ahora qué ver?–, les ganan a las ambiciones de saber. La imaginación se congela y todo internauta se espanta. YouTube, la fuente infinita de imágenes en movimiento, se vuelve aburrida. Los blogs con comentarios de más de cuatro párrafos duermen y los fotologs que muestran siempre las mismas fotos de chicos y chicas frente al espejo ahuyentan.

    La sobredosis de elección termina por agotar la poca imaginación y creatividad que uno tenía guardada en el bolsillo. Y ahí uno cae en las redes de las redes sociales: sube fotos, escribe cosas que a nadie le importa y se cansa. Apaga la computadora y a otra cosa. 

    fuente: CriticaDigital.com

    Banda ancha crece un 45% en los hogares de Argentina

    Noticias de  FayerWayer

    Ya no sólo el 50% de los Argentinos están conectados en Internet, sino que muchos de ellos tiene banda ancha.

    El estudio fue publicado hoy por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. La cantidad de abonados por “conexión por línea conmutada” (dial-up) en los hogares cayó un 27,4% interanual en septiembre, a 207.527 usuarios, mientras que los accesos gratuitos retrocedieron un 32,4%, a 432.365 usuarios.

    A nivel de empresas, la cantidad de usuarios con acceso a Internet creció un 11,3%, a 292.734 clientes. Del total, 232.147 tienen conexión de banda ancha, con un alza del 19,1% interanual.

    Mientras tanto, el uso del “dial-up” cayó un 23,3% en empresas, organismos gubernamentales, escuelas y Universidades.

    Link: Banda ancha creció 44,9% interanual en el 3º trimestre (TeleSemana) (Gracias Mazzino39)

    fuente: FayerWayer de