¿Y si la Larga Cola fuera corta en realidad?

Excelente articulo:

Chris Anderson acuñó en 2006 una de las teorías económicas más atractivas de la era Internet: la Larga Cola (the Long Tail). Lo que inicialmente fue un artículo en Wired se convirtió en un libro y en un blog. Desde entonces, las conclusiones se han repetido como un mantra: en el mundo digital, donde no existen limitaciones físicas, la suma de los títulos minoritarios supera con mucho la de los superventas. En consecuencia, Internet es un canal para la fragmentación de audiencias y, eventualmente, para la desaparición de los blockbusters.

Hasta ahí la teoría. Pero un reciente estudio de Anita Elberse para Harvard Business y del que se hace eco New Scientist intentó probar con números reales la capacidad predictiva de la Larga Cola y se encontró con una sorpresa: lejos de fragmentar las audiencias la tendencia en las ventas online apuntaba a una concentración de los títulos más vendidos, sean libros, discos o juegos de ordenador.

Las conclusiones de Elberse han sido confirmadas por un estudio británico sobre derechos de autor en melodías para teléfonos móviles. Según los datos de la SGAE británica el 0,4% de las canciones disponibles para el público acaparaban el 80% de las descargas. Otro estudio de dos antropólogos de la Universidad de Durham (Reino Unido) concluyen que en un entorno en el que las preferencias de los consumidores son volátiles, el tamaño de inventario idóneo para maximizar beneficios es muy pequeño, del orden de los 10 o 20 títulos que ofrece la librería de un aeropuerto.

Anderson se defiende en su blog diciendo que la diferencia entre sus conclusiones y las de Elberse tienen que ver con las respectivas definiciones de “cabeza” y “cola”: “En los datos que ella cita, la cabeza del mercado de música online representa el 32% de todas las canciones, mientras la cola representa el 68%. Ciertamente no se trata de una amenaza a la teoría de la Larga Cola; de hecho, es aún más larga cola que los datos que yo utilicé en mi libro”.

Duncan Watts, un sociólogo de la Universidad de Columbia entrevistado por New Scientist,concluye que el desfase entre lo que parece evidente para la Larga Cola -una mayor oferta digital debe conducir a una dispersión de las audiencias- y la realidad se debe a un problema cognitivo: “La proliferación de elecciones que ofrece la tecnología moderna nos abruma, lo que nos lleva a confiar más en nuestros iguales a la hora de elegir lo que nos gusta”.

fuente: La Cacharreria

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