Como ven las Empresas a la web 2.0 y 3.0

Los autores de este artículo nos proponen que «lo educativo» también está impregnado por «lo económico» y que empresas e instituciones educativas se enfrentan hoy a unos problemas derivados de las herramientas y canales que, cada vez más, están empleándose en los procesos educativos de enseñanza-aprendizaje.

Una idea sobresaliente de este artículo es la consideración del alumno como un cliente que demanda un producto o servicio acorde con sus necesidades particulares.

Es verdad que nos toca vivir en la sociedad de la información, en la sociedad del conocimiento, en un mundo globalizado; y es igualmente cierto que esta sociedad está inevitablemente atravesada por un vector económico que, sin duda, condiciona muchas actuaciones, también las acciones docentes.

Con un peso cada vez más marcado las empresas están tomando posiciones en el ámbito (mercado) de la formación.

Los centros docentes paulatinamente van incorporando modos y maneras empresariales y las empresas también investigan y reflexionan sobre lo que el mercado de la formación demanda para ofrecer un producto que sea de interés para sus potenciales clientes.

Un cierto puritanismo (cuando no fariseísmo) impide muchas veces vincular las palabras (y sus conceptos correspondientes) formación, educación… con otras vinculadas al «vil metal», negocio, mercado, dinero, cliente…

No quisiéramos polemizar, pero nos tememos que son muchos los que han hecho negocio mercadeando con lo social, disfrazando actuaciones solidarias y supuestamente gratuitas.

A estas alturas todos debemos saber que no hay nada gratis, todo tiene un coste, otra cosa es
quién se hace cargo de él. Puede ser que uno no tenga que «pagar» (nada o parte) por algo, pero ese «algo», casi siempre, tiene un coste para alguien.

Desde esta perspectiva, de lo más simple por otra parte, ¿qué pasa por considerar al estudiante, al alumno (también los profesores y resto del personal) por lo que realmente somos: clientes (internos y externos)?

Lo que, tal vez, hemos de hacer es considerar que las auténticas empresas, más si cabe las de formación, no son las que buscan el «pelotazo», el dinero rápido. No. Las auténticas empresas se fundamentan en el principio «ganar – ganar». Ambos (empresa y cliente / cliente y empresa) ganamos al vincularnos, al estar juntos ante una meta. Son muchos lo esfuerzos de las auténticas empresas en fijar su «visión» y su «misión», que, naturalmente, tienen que estar alineados con los intereses de sus clientes.

¿Acaso no defendería hoy cualquier institución docente esta idea de estar con el alumno (cliente) junto a una meta?

Si aceptamos lo dicho anteriormente, la formación y lo empresarial están claramente vinculados.Un poco de calma, que aún no hemos perdido el horizonte: la Web 2.0 desde una óptica empresarial.

Consideremos ahora una obviedad: lo empresarial esta vinculado con la competitividad, por lo tanto, no nos queda más remedio que colegir que hay un cierto elemento de competitividad que la formación debe, por lo menos, tener en cuenta.

Sigamos con esta serie de silogismos elementales. Por lo que parece, este espíritu empresarial del ámbito de la enseñanza debe fundamentarse en el principio del «ganar – ganar» de manera competitiva (en el sentido más amplio del concepto).

Hay muchos modos de procurar ese elemento de competitividad, uno de ellos, es buscar la diferencia, distinguirse de qué y cómo hacen otros, para tener mercado, para ofrecer un servicio distintivo y por lo tanto para tener más posibilidades de éxito.

Centrarse en el cliente (alumno) procurar una interacción efectiva, eficiente y eficaz, que provoque «beneficio» en el usuario, facilitar lo que realmente necesita cada uno son elementos que marcan la diferencia, y este tipo de elementos son consustanciales al potencial de la Web 2.0.

Por lo tanto, la Web 2.0 se está perfilando como el entorno que puede hacer posible la diversificación, personalización y diferenciación de los distintos servicios que los distintos clientes demandamos.

Porque es útil, porque permite diferenciar los intereses de cada usuario, porque permite conseguir principios como el de «ganar – ganar», porque económica y tecnológicamente es viable (es más,ahorra costes a medio plazo) y porque es flexible, por citar algunas de sus características más sobresalientes, la Web 2.0 se descubre como un elemento imprescindible, también en las empresas dedicadas a la formación, porque, además de todo lo anterior, permite, potencia y facilita las posibilidades de negocio.

fuente: Acroworld 2.0 – GAby Ment

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